Por Alejandro M. Rodríguez V.

Cuando me preguntan cuántos hijos tengo, respondo que cuatro y alguna vez me preguntaron cuál era mi favorito, respondí que los cuatro… ¿Y cómo es eso me interpelaron…? Pues es algo difícil de explicar pero hoy intento compartirlo y aclararlo.

Miguel, el mayor, es el que me otorgó por primera vez todos los títulos. En primer lugar el título de Padre cuando apenas iba a cumplir los veinte años,  él me enseñó el amor filial, me mostró que había sido posible amar a otro ser más que a uno mismo, tuvo que aceptar y comprender todos los errores que cometíamos al ser padres primerizos, «echando a perder se aprende…» me dijo alguna vez en tono burlón, pero nunca fue así, hoy es un gran hijo, un gran hombre y un gran padre y esposo. Además, también me estrenó con el título de Abuelo y me dio la posibilidad de ser papá primerizo otra vez, me dio dos hermosas nietas y por eso es mi hijo favorito.

Pablo, su nacimiento iluminó mi vida luego de la crisis de todo matrimonio joven, me dio nuevamente las fuerzas para consolidar los cimientos de lo que hoy disfruto inmensamente, una hermosa familia. Desde chiquito fue el protagonista de los momentos más felices y de los más tristes y amargos de mi vida, fue quien puso a prueba mi Fe en Dios, mi fortaleza como hombre y mi amor inmenso por él, por eso es mi hijo favorito.

Adrián, llegó a mi vida e hizo retroceder el tiempo, puesto que llegó doce años después y fue un empezar de nuevo, toda la experiencia acumulada puesta en conjunción para educarlo, instruirlo y hacer de él un hombre de bien. Su responsabilidad, su madurez, su inteligencia siempre nos hicieron sentir orgullosos. Fue él quien en medio de toda la oscuridad en la me sumía, me dio una alegría inmensa en su vida académica y me enseño que en la vida no todo es tristeza, que también hay alegría y cosas para celebrar. Me enseñó que hay un equilibrio, que no todo es malo, por eso es mi hijo favorito.

María Belén, llegó como un cometa y una hermosa estrellita para cambiar completamente mi existencia, una mujercita, luego de haber criado a tres varones, cuanta diferencia, cuanta fragilidad y dulzura. Le pusimos ese nombré porque nació en Mayo, mes de María, la madre de Jesús que nació en Belén.

Alegre, despierta, dulce, querendona, afectuosa y madura, tiene la cualidad de escribir con una profundidad y belleza literaria como sólo ella podría hacerlo, pienso que heredó esa cualidad de mi madre y que es ella quien la orienta desde el cielo cuando toma la pluma y escribe.  Con su amor y su cercanía me alegra el día por más duro que haya sido, su sonrisa contagiosa hace pasar cualquier mal momento, me hace olvidar cualquier pena, por eso es mi hija favorita.

Qué más le puedo pedir a la vida, una hermosa familia, una excelente mujer como compañera y cuatro maravillosos hijos con los que disfruto todos mis días, buenos amigos y ningún enemigo, creo que con eso me basta. Son muchos y grandes los motivos para agradecer todos los días a Dios.

Publicado hace 3rd November 2014 por Alejandro M. Rodríguez V.

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