Históricamente y a través de los tiempos, los pueblos han luchado por mejorar, la mayoría superó sus expectativas, alcanzando metas que los han situado en los primeros lugares. Alemania y Japón en la posguerra florecieron luego de la devastación en la que quedaron sumidos, hoy son países altamente desarrollados tecnológica y económicamente, y ni duda nos quepa que luego de ese fuerte terremoto y tsunami que destruyó gran parte de la costa del pacífico, los japoneses volverán a reconstruir sus ciudades y seguirán adelante.

Nuestro país por más esfuerzos que realiza y tras haber alcanzado cifras record en las reservas fiscales no puede superar los niveles de pobreza que son indignos para esta época, de todo esto podemos deducir que la pobreza no había sido igual a la falta de dinero y que nuestro poco desarrollo no había sido por no alcanzar la costa marítima, sino por una cuestión de actitud.

Los bolivianos siempre encontramos pretextos para comprendernos a nosotros mismos y hasta cierto punto para justificar nuestra mediocridad, porque aunque nos duela somos un país mediocre. Hoy en día los profesionales altamente capacitados y con experiencia compiten en igualdad de condiciones con los recién egresados, no importa la edad ni la experiencia, los postulantes a cadetes de las academias militares y policiales, no importa si miden un metro sesenta ya que pueden ingresar sin problemas, de hecho se van a emitir decretos reglamentarios para estandarizar la estatura de los delincuentes y además no se permitirá en las fronteras el ingreso de malhechores que midan más de un metro setenta, los institutos de formación de maestros de la misma manera recibirán a aquellos que quieren ganar dinero y a los tienen vocación de maestros, de estos últimos cada vez quedan menos.

En las universidades se establecerá que cuando exista un grupo de postulantes reprobados, inmediatamente se determinará algún sistema frecuentemente utilizado en las aplicaciones estadísticas para encontrar una curva de distribución normal y más equitativa de las notas mayores en beneficio de los estudiantes que no alcanzaron el mínimo requerido, esto para que no se sientan discriminados, al final todos podrán llegar a ser médicos, ingenieros, arquitectos, abogados, etcétera.Y así sucede siempre, cuando sientas que por uno u otro motivo, incluso por las limitaciones de tu perfil profesional no puedas acceder a algo, repite la frase: “Me siento discriminado…” y listo, ya podrás obtener lo que quieras. (pero esto no significa dejar la mediocridad) Sigue este consejo y te irá muy bien.

La única manera que tenemos los bolivianos de superar esta mediocridad en la que estamos inmersos, es cambiar de actitud, mejorar cada día, no quejarnos diariamente de nuestros males, menos echar la culpa a otros de nuestros problemas, países que antes eran pobres, más que el nuestro, y sin los recursos naturales que nosotros tenemos hoy presentan repuntes importantes en las tasas de crecimiento y todavía aspiran a más, mejoran los sistemas educativos, la formación de maestros y docentes universitarios.Los padres no se quejan porque sus hijos estudian mucho, ni porque sus profesores les exigen más, por el contrario ahorran para que sus hijos estudien más y mejor sin importar el tiempo que empleen para ello, no los distraen con cosas materiales ni les echan la culpa a sus maestros por sus fracasos, y eso es cuestión de actitud, entender que el único camino para salir de la pobreza y la mediocridad es la educación y el trabajo duro, no así la cultura del pretexto y del reclamo.

Si todo fuera cuestión de echarle la culpa a otro de nuestros males, tendríamos que remontar hacía atrás dos mil años y acusar a Jesús de discriminador por sólo haber elegido a 12 como sus seguidores y entre ellos a uno que como siempre sucede, le traicionó.

Publicado hace 10th May 2011 por Alejandro M. Rodríguez V.

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