Por: Alejandro M. Rodríguez V.

Los niños tienen actualmente una facilidad tan grande para sintonizar con las nuevas tecnologías que muchas veces, nosotros, los mayores, que somos “los expertos”, les tenemos que pedir ayuda para descubrir una u otra función de un equipo que acabamos de adquirir y que resulta muy sofisticado o de “alta tecnología” para nuestro conocimiento tecnológico.

Es que para ellos la interface entre el hombre y la máquina es mucho más simple, pareciera que nacieron con un “gen-chip” adicional que les permite de una manera casi intuitiva interactuar con las máquinas. De ahí su inclinación hacía estas nuevas tecnologías.

El afán por descubrir todas las variables que brindan estas herramientas hace que permanezcan muchas horas detrás de un monitor de computadora o detrás del teclado de un teléfono móvil. Pero esas largas horas se traducen en el uso excesivo de teléfonos celulares, computadores y videojuegos y que tienen como resultado que cada vez menos, los niños y adolescentes interactúen con su familia, puesto que pasan largas horas viendo televisión, jugando en la computadora o con un celular.

Según estadísticas, que deben llamar nuestra atención, son cada vez más los niños que tienen en sus dormitorios un televisor, algunos disponen de un reproductor de DVD o video y hasta hay los que tienen un computador. Muchos indican que siempre juegan solos. Es algo preocupante que en la mayor parte de los casos la tecnología moderna está reemplazando a la unidad familiar, la comunicación es cada vez menor y la figura paterna, casi ausente.

El tiempo que los padres disponemos para hablar con nuestros hijos es corto, así como los mensajes SMS que recibimos de ellos como respuesta, pues siempre lo hacen a través de monosílabos, “si”, “no”, “bien”, etc. Y nosotros, vamos dotando cada vez de nuevos dispositivos tecnológicos a nuestros hijos, les compramos un teléfono móvil como premio cuando les va bien en el colegio, dentro nuestro es “para tener algo de control sobre ellos y saber qué es lo que hacen” ¿Me pregunto, realmente sabemos qué es lo que hacen? Mi respuesta, considero que no.

Mientras les vaya bien en el colegio, ellos pueden hacer lo que quieran, y nosotros, bien gracias, allí estamos para pagar sus cuentas de videocable, Internet y las tarjetas de llamadas.

Considero que tanto padres como educadores debemos empezar a ver esto con algo de preocupación ya que el uso de estas herramientas puede causar severos daños en nuestros hijos o estudiantes, desde daños psicológicos hasta incluso llevarlos a conductas delictivas. Ustedes dirán que exagero, pero el deseo de estar a la moda con los equipos de telefonía móvil produce en niños y adolescentes necesidades ficticias tan grandes, que de no ser satisfechas por sus padres, primero, derivan en profundos estados de depresión, tristeza, frustración y hasta llegan a perder control sobre sus impulsos cuando aumentan las exigencias con sus padres.

Y es que ellos no consideran al teléfono celular como una necesidad indispensable, sino como algo que les permite ser aceptados socialmente, se ha convertido en un sinónimo de estatus o prestigio dentro de su círculo social y si no reúne ciertas características, es decir, reproducir MP3, MP4, tener cámara fotográfica, acceso a Internet, capacidad de envío de mensajes cortos y de almacenamiento de datos, agenda electrónica, entretenimientos y muchos etcéteras, ah… y algo que me olvidaba, si no es ultradelgado no descansan hasta encontrarlo o exigir a que sus padres lo compren. Es decir que el uso que le dan a esa herramienta tecnológica no es el más adecuado, ni la necesidad de tener el último equipo termina ahí.Y sigo haciendo un análisis de estos adelantos.

El sistema de mensajería corta, permite el acceso a consejos sentimentales, horóscopos, humor y hasta a una guía completa de piropos y sobre todo conocer gente que se identifica con un Nick (alias). Detrás de ese denominativo (porque no se puede decir que es un nombre) pueden estar ocultos desde una hermosa princesa o un príncipe azul, hasta el más avezado de los delincuentes. Todo esto además, por supuesto, tiene un costo que termina enriqueciendo a las empresas que lo patrocinan a costa de la ingenuidad de los usuarios.

Algo que también se ha conseguido con la mensajería corta es que cada vez los niños y jóvenes escriban mal y hablen peor. En muchas redacciones escolares ya se están empezando a utilizar términos del SMS.Por otro lado, niños pequeños y jóvenes son los más vulnerables y sufren constantes atracos para quitarles un teléfono celular, y sin darnos cuenta, los padres somos los que ponemos, yo diría sin razón, en grave riesgo la propia vida de nuestros hijos. Últimamente, personas sin escrúpulos se han dado a la tarea de habilitar teléfonos de supuestas “casas embrujadas” que lo único que hacen es capturar información de inocentes niños para planificar desde un robo de crédito en llamadas pasando por robos domiciliarios y hasta un posible secuestro.Viendo todo este panorama, nuestra tarea como padres o educadores debe ser la de orientar sobre el uso moderado de estas tecnologías, debemos crear una distancia crítica entre ellos y las nuevas tecnologías y hacerles entender que pueden relacionarse con otros más allá de la intermediación de un computador o de un teléfono celular, que son maravillosos, aunque no tengan el celular más moderno, y que los amamos profundamente, aunque no podamos comprárselo.

Publicado hace 17th July 2007 por Unknown

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