Por Alejandro M. Rodríguez V.

De un día al otro las aulas virtuales, los videos tutoriales, las plataformas de streaming, meeting, Youtube, etc… como nunca, tan solicitadas… La educación a distancia cobrando una vigencia plena frente a una realidad que nunca esperábamos. Todos los profesores buscando tutoriales para hacer tutoriales, intentando descargar aplicaciones para crear clases virtuales, creando y organizando grupos de WhatsApp y usando todos los recursos que se les viene a la mente para tratar de cumplir aquello que los directores de sus instituciones instruyeron y que muy sutilmente entre líneas se puede entender como: Arréglense como puedan, pero mantengan el contacto con los estudiantes, avancen los contenidos presentados en las planificaciones diarias de clase de sus asignaturas. Uno por cumplir con los estudiantes y otro porque deben justificar un salario. Duro pero cierto…Frente a este panorama nos encontramos con dos realidades muy claras.
La primera:  Instituciones serias que asumieron años atrás un compromiso con la realidad de la educación en el s.XXI y que optaron por capacitar a sus docentes en el manejo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC´s) y en las que sus maestros entendieron con diáfana claridad que el camino hacia la educación del futuro es a través del uso de nuevas herramientas tecnológicas, la creación de contenidos adaptados a ellas y más allá de los discursos, asumir que hay nuevas formas de enseñar y de aprender y aplicarlas en las aulas. Instituciones que han invertido muchos recursos económicos en dotar a sus docentes con licencias de aplicaciones para generar contenidos interactivos, que instalaron laboratorios de desarrollo tecnológico, dotaron de acceso a la red Internet tanto a docentes como a estudiantes… Instituciones con directores y maestros comprometidos con la difícil tarea de Ser, no de aparentar y sobre todo no improvisar. Son instituciones que en este momento tienen la capacidad de atender el requerimiento de enseñar a distancia.
La segunda: Muy preocupante, instituciones que aún mantienen métodos tradicionales y obsoletos en los que se tienen muchas horas a los niños recortando goma eva, o haciendo dibujitos en hojas en las que deben respetar el carimbo y además no salirse del cuadradito (la psicomotricidad es importante, pero no lo es todo), en las que el único contacto con herramientas tecnológicas que tienen los estudiantes es través de los videos “porno” (por_no pasar clases, les digo yo) y las monótonas y vetustas presentaciones digitales en PowerPoint, en las que no saben si atender la clase magistral del profesor o leer la cantidad de texto de cada una de las diapositivas, animadas obviamente por muchos “gif´s” para hacerlas “más vistosas y entretenidas” (?)Aquellas que han reducido drásticamente su plantilla de docentes experimentados contratando en algunos casos a estudiantes universitarios, con buenas intenciones e ideas, pero con poca o ninguna experiencia pedagógica, porque les resultan más baratos. Hoy, el único camino que tienen es el de improvisar.
Entendamos que algunas de estas realidades se presentan en instituciones educativas privadas, colegios y universidades aquí y ahora… Imaginemos cómo estará la educación fiscal.
Y no es culpa de los maestros a quienes admiro y respeto mucho por la vocación de servicio que tienen y que, pese a las limitaciones, forman cada día en sus aulas a varias generaciones de hombres y mujeres para nuestra sociedad. Es culpa de un Estado que nunca tuvo políticas claras y reales respecto a la educación, apostando durante muchos años por la demagogia, entregando equipos a las escuelas, creando pisos tecnológicos de “última generación” como nos hicieron creer y que hoy en día se encuentran almacenados en los depósitos de cada colegio, empolvados, obsoletos prematuramente y sin uso.
Educación y Salud, paradójicamente considerados por la NCPE como función esencial del Estado (Art. 9 inc.5) hoy, gracias a esta pandemia que azota al mundo, se desnudan ante los bolivianos como deficientes y nos muestra cuán lejos estamos de poder enfrentarla. Tenemos mucho por hacer, nunca es tarde…
Publicado hace 23rd April por Alejandro M. Rodríguez V.

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