Por Alejandro M. Rodríguez V.

En la naturaleza, depredador es el miembro de una especie animal que caza a otro individuo de otra especie para sobrevivir, antropológicamente en la historia de la humanidad existieron tribus que han aniquilado a otras para apropiarse de sus mujeres, sus tierras, sus alimentos.El primer caso permite mantener un equilibrio biológico en la naturaleza, por lo tanto es necesario,  el segundo, con la llegada de la “civilización y las normas de convivencia”, supuestamente se habría superado.
Quizá nos cueste comprender que en esta época puedan existir ese segundo modelo de depredadores. Me refiero a seres perjudiciales, predadores, dañinos, nocivos, devastadores, que de tenerlos cerca de nosotros nos daría miedo.
Pues al parecer, por lo que vimos la última semana,  esto no debiera causarnos ni siquiera una mínima sorpresa porque habíamos tenido cerca a una nueva especie de depredadores, quizá la más cruel y destructora de todas las que pudimos conocer hasta ahora, una especie que utiliza el anonimato para destruir a las personas utilizando este nuevo y poderoso elemento, el más grande avance tecnológico del siglo XX, la red Internet, individuos que utilizan las denominadas redes sociales para atacar, extorsionar, difundir imágenes, denigrar, matar en vida a sus semejantes.  Y cruelmente lo disfrutan.
Al parecer estas personas nacieron de un gajo, no de una mujer, porque no tiene ningún respeto por ellas, fueron criadas por el viento, no por una madre, porque ni siquiera piensan en el dolor que causan en un hijo cuya madre es mancillada públicamente por haber cometido un error; cuál si a estas personas las envolviera un halo de pureza, castidad y fidelidad se rasgan las vestiduras así como lo hicieron los fariseos dos mil años atrás.
Fariseos y depredadores aún existen, disfrazados de personas, ocultos detrás de un teclado, detrás de una cámara filmadora, detrás de un teléfono, y qué lejos se sienten de la mirada de Dios para hacerlo amparados en el anonimato. Creo más bien que en su corazón cada día van sintiendo más su ausencia, luego de estigmatizar, de reenviar copias y copias del enlace de ese «famoso vídeo», pasándose horas en Internet alimentando su morbo… Nada escapa a la mirada de Dios.
Creo que es momento de repensar nuestros valores como sociedad, ver qué tan cerca o lejos estamos de la perfección como seres humanos, cuáles nuestras luces y qué tan grandes son nuestras sombras al momento de levantar un dedo para señalar a un semejante, atacarlo y matarlo en vida.
Dejemos a cada uno vivir su vida como le de la gana, ocupémonos de la nuestra a ver que tanto podemos hacer para ser mejores personas cada día. Cuidemos a nuestra familia, a nuestros hijos e hijas de caer en las manos de estos depredadores modernos, los depredadores de la web, los que se esconden de manera cobarde y delincuencial y clavan puñaladas que causan muerte civil, muerte en vida.
No sigamos divulgando ese contenido, respetemos por lo menos a la mujer en su depresión y dolor y no sigamos causando daño a un hijo que no tiene culpa alguna, porque el resto… ya terminaron de destruirlo con lo que hasta ahora hicieron.


Publicado hace 15th November 2013 por Alejandro M. Rodríguez V.

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